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Lo Perfecto Es Enemigo de lo Bueno

escrito por  David Cantone

Lo perfecto es enemigo de lo bueno es una frase muy célebre de Voltaire que, según mi entender, significa que es preferible hacer una cosa con una calidad buena en un tiempo razonable que aspirar a la excelencia o perfección, dejando la tarea inacabada o dedicando a esta un tiempo desmedido.

La búsqueda de la excelencia en lo que hacemos puede parecer a simple vista algo claramente positivo, pero ¿es esto cierto? Qué duda cabe que nuestro trabajo es nuestra mejor carta de presentación, pero ¿qué ocurre cuando la búsqueda de esta excelencia nos bloquea?

Una cosa es buscar la excelencia, en el sentido de “querer hacer un trabajo de calidad”, y otra bien distinta la obsesión por la perfección, por el miedo al que dirán o por la falta de confianza en nosotros mismos y nuestro trabajo.

Puede que pienses que a más “perfecto” sea el resultado de tu trabajo mejor te irán las cosas. Lo cierto es que la búsqueda de la perfección suele llevar al bloqueo mental, a la demora innecesaria y a la saturación en lo que hacemos.

Ahora veamos en más detalle por qué lo perfecto es enemigo de lo bueno y cómo combatir el mal del perfeccionismo obsesivo, para tener una relación más productiva y saludable con nuestro trabajo y con la manera en la que afrontamos la vida.

Los Males de la Búsqueda Obsesiva de la Perfección

A mi modo de ver, estos males son principalmente cuatro:

1. Costo Excesivo de Tiempo

La principal pega es el costo excesivo de tiempo que implica. En todo trabajo  hay un momento en que la mejora del resultado que se puede conseguir es mínima y el esfuerzo y tiempo que hay que dedicar para conseguirlo ha crecido exponencialmente.

Saber identificar ese momento es clave para dar por concluida la labor y pasar a dedicar nuestras capacidades a otra cosa que requiera de nuestra atención.

2. Desgaste de Nuestras Energías

Obviamente, tratar de mejorar lo ya difícilmente mejorable nos genera un desgaste enorme. El estrés aumenta a medida que vemos las horas pasar sin obtener los resultados queridos.

Ese desgaste mental y físico a su vez implica una menor capacidad de concentración, por lo que nuestra productividad irremediablemente caerá en picado. Además, la creatividad necesita de claridad de mente, frescura y libertad. El desgaste producido por la búsqueda de la perfección también ahoga la creatividad.

3. El Aburrimiento de lo Repetitivo

Estar mucho rato concentrado en una misma tarea aburre y mucho. Nuestra mente necesita de nuevos estímulos y retos para estar despierta y ser productiva. El tedio que crea la búsqueda de la perfección en la mente embota la creación.

Aunque decidas dividir la tarea en períodos de tiempo, cuando te plantes de nuevo ante ésta, tu mente dirá: “¿¡Otra vez!? Pero que tostón”, y tu capacidad de concentración disminuirá, aún y acabar de empezar con la tarea.

4. La Dejadez de Otras Tareas También Importantes

De tener más de una tarea entre manos, como casi seguro que es tu caso, el dedicar un excesivo tiempo a una sola tarea irremediablemente conlleva la dejadez de otras.

Es decir, mientras una de tus tareas tendrá un resultado óptimo, las demás tareas que debías hacer y que quedaron en un segundo plano, o bien no las haces o las haces con una calidad que nada bueno dice de ti. También cabe la posibilidad de que las hicieras todas muy bien, pero con el consiguiente desgaste de salud que seguro que te produciría, y ya sabes el dicho popular: “La salud es lo primero”.

Aunque uno de tus trabajos fuera realmente bueno, si los demás trabajos no se hacen o no llegan a una calidad mínimamente aceptable, por culpa de la búsqueda obsesiva de la perfección, tu esfuerzo no se verá debidamente correspondido con sus beneficios. En otras palabras, tu marca, tu reputación como profesional, artista, estudiante, lo que sea, se verá seriamente perjudicada.

La Búsqueda del Equilibrio Ideal entre Calidad y Dedicación

Las ideas clave son:

(1) la calidad debe de ser como mínimo lo suficientemente buena como para representar adecuadamente tu marca (tu persona, tu trabajo, etc.). Aunque lo ideal es que la calidad sea lo suficientemente buena como para destacar sobre la multitud y diferenciarte del resto.

(2) El tiempo y esfuerzo dedicado debe de ser el mínimo posible para conseguir el resultado buscado.

(3) Ambos conceptos (calidad y dedicación) aumentarán o se reducirán en atención a la importancia de la tarea a realizar, siempre cumpliendo con el mínimo de calidad que arriba he indicado.

Cómo Encontrar Ese Equilibrio Ideal entre Calidad y Dedicación

Aplicando la sencilla fórmula que a continuación expongo vas a poder encontrar ese equilibrio ideal, consiguiendo de tu esfuerzo el máximo beneficio posible.

Establece una Gradación de Importancia de la Tarea

Para determinar cuán importante es la tarea a la que te enfrentas debes de preguntarte esta sencilla pregunta: ¿Cuáles serían los beneficios que obtendría de hacer muy bien la tarea? También ayuda preguntarse: ¿Cuáles son los perjuicios que acarrearía no hacer o hacer mal la tarea? Pues bien, a mayores potenciales beneficios y perjuicios mayores la importancia de la tarea en cuestión.

Tú eliges la gradación que utilizas para medir la importancia, a mi me gusta utilizar del 1 al 4. Siendo el 1 una tarea muy poco importante, el 2 importante, el 3 muy importante y el 4 para las tareas trascendentales o de máxima importancia.

A mayor importancia mejor resultado se debe de conseguir y, por consiguiente, habrá que destinar, a su vez, una mayor dedicación de tiempo y esfuerzo.

Cómo Identificar Cuándo Es Suficiente la Calidad de un Trabajo y la Dedicación Empleada y Dar por Concluida la Tarea

Cuando identifiques señales de agotamiento mental o lleves más tiempo del que habías programado dedicar, hazte esta sencilla pregunta: ¿Realmente vale la pena seguir en atención a los potenciales beneficios que obtendría o ya es suficiente?

Créeme, preguntarse a uno mismo esta clase de preguntas ayuda y mucho, pues el cerebro funciona como una máquina que hace lo que le pides: tú preguntas, él responde. La respuesta puede ser a veces una sensación, otras, en cambio, “escucharás” claramente lo que responde.

Una Última Consideración Acerca del Binomio Calidad-Cantidad

Aunque calidad es mejor que cantidad, sin cantidad la calidad difícilmente reportará valor alguno a nuestra marca.

¿Os imagináis que habría sido de Agatha Christie si sólo hubiera escrito unas pocas novelas? Si Agatha se convirtió en una de las escritoras más famosas, sino la que más, en la novela policíaca fue gracias a su calidad literaria, pero también a la ingente cantidad de libros que publicó. Creó una legión de seguidores que los tenía enganchados a sus novelas como el ratón al queso. Sus lectores esperaban ansiosos a la salida de un nuevo capítulo, un nuevo libro.

Es justamente eso lo que yo recomiendo hacer para que nuestra marca gane presencia en el mercado: la producción constante de obras de calidad. Es decir, hay que presentar muchas obras al público de forma constante y respetando los tiempos, esto es, ni presentarlas juntas ni muy separadas en el tiempo, y hacerlo siempre conservando el sello de calidad que diferencie tus obras y tu marca de la multitud.

Conclusión

Si sigues los consejos arriba explicados estoy seguro que tu productividad aumentará de forma considerable y, con ello, conseguirás que la presencia y el valor de tu marca crezcan rápidamente.

No os engañéis, ser excesivamente detallista y perfeccionista en el trabajo no es una virtud sino una cruz. A todos aquellos que, como yo en el pasado (y todavía hoy en ocasiones), os cuesta horrores dar por terminada una tarea, que parece que el resultado nunca es lo suficientemente bueno, os animo a decir: “¡Basta ya! Hasta aquí hemos llegado”.

Concluir ya el trabajo que estéis haciendo y poneros a hacer otra cosa. Vuestra salud lo agradecerá al igual que lo hará vuestra carrera artística o profesional.

Buscad ese equilibrio ideal entre calidad y dedicación y vuestra productividad se disparará por las nubes. Dejad respirar a vuestra creatividad y veréis que como dijo Voltaire: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

¿Y vosotros? ¿Sois perfeccionistas u os contentáis con un trabajo bien hecho? No olvidéis dejar debajo vuestro comentario, o bien decirme algo via Twitter.

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