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5 Malos Hábitos de Bloggers a Evitar Como Sea

escrito por  David Cantone

malos habitosLos malos hábitos lastran nuestro progreso personal en todas las esferas de la vida.

El blogging no es una excepción.

Existen malos hábitos propios de los bloggers que a todos nos afectan, o lo han hecho en algún momento de nuestra andadura, pero son aquellos que justo empiezan los más vulnerables a sus efectos destructivos.

Como ya expliqué aquí, la mayoría de blogs se abandonan durante los 3 primeros meses de su existencia. Y, de los que sobreviven, pocos pasan de los 6 meses. De entre los blogs supervivientes, un gran número de ellos o bien no se actualizan con la suficiente regularidad o bien sus contenidos son de poca calidad e interés. Al fin, una muy reducida minoría, los que han aguantado y se lo han tomado en serio, crecen en visitas y popularidad. Así están las cosas.

Dos de las principales causas de esos abandonos prematuros son (1) la baja productividad y (2) la baja motivación. Ambos factores están íntimamente vinculados el uno con el otro, pues como ya expliqué aquí, si produces estás motivado, y si estás motivado produces.

Y aquí viene lo importante: sólo el que produce obtiene resultados. Y para eso invertimos tiempo, dinero y energía en nuestros proyectos, para obtener resultados. ¿No?

Pues bien, estos 5 malos hábitos de los que te voy a hablar a continuación son veneno tanto para la productividad como para la motivación, por lo que ponen en serio riesgo la obtención de esos resultados que tanto necesitamos.

1. Mirar las Estadísticas de Tu Blog (a menudo)

Mirar las estadísticas de un blog tiene su utilidad. Nos permite hacer pronósticos más o menos acertados de la tendencia de nuestro blog y hacer planes para que nuestras acciones futuras mejoren todo aquello que se puede mejorar.

Ejemplo: ¿Está el blog creciendo en visitas? ¿Más o menos que el mes pasado? ¿Cuáles son los porcentajes de las distintas fuentes de tráfico del blog? ¿Cuáles son mis principales fuentes de tráfico de referencia? ¿Qué palabras clave son las que generan más visitas? Y un largo etc.

Pero seamos sinceros, ¿cuántas veces necesitamos consultar nuestras estadísticas para extraer conclusiones útiles? Yo te lo digo: con que lo hagamos una vez al mes es más que suficiente.

La realidad: la mayoría de bloggers están obsesionados con sus estadísticas. ¿Veamos cuántas visitas he recibido hoy al blog? ¿A ver cómo va el contador de reproducciones de mi último vídeo? ¿A ver cuántos suscriptores nuevos tengo en mi canal de YouTube? ¿A ver cuántas descargas de mi último podcast? ¿A ver cuántos followers nuevos tengo? ¿Veamos cuántos “me gusta” ha recibido mi última publicación en Facebook? Y así con todo.

Lo malo no es consultar las estadísticas, lo malo es hacerlo a cada rato.

En vez de estar produciendo nuevos contenidos para mejorar esos resultados, estamos perdiendo el tiempo (y distrayendo nuestro trabajo) mirando unos datos que no sólo no nos sirven para nada en este momento sino que además pueden (y suelen) afectar negativamente a nuestra motivación.

¿Qué sucede si los resultados no se ajustan a nuestras expectativas? Nos desanimamos. ¿Qué sucede si estas consultas las hacemos en múltiples ocasiones a lo largo del día? Además de distraer nuestra atención y drenar nuestra energía de lo importante, nos desanimamos todavía más.

Imagínate esto mismo ocurriendo cada día de la semana y todas las semanas del mes. Resultado: la mayoría de bloggers abandonando sus blogs dentro de los 3 primeros meses.

El buen hábito: Mira tus estadísticas sólo cuando sea necesario para llevar un seguimiento de tu progreso y para extraer conclusiones. Con que lo hagas una vez al mes es suficiente. Si justo estás empezando con tu blog (y demás plataformas de social media), céntrate en producir contenidos de calidad y olvídate (réstale importancia) a tus estadísticas.

Deja de obsesionarte por las estadísticas y los resultados, en especial si llevas menos de un año con tu blog. No mires tus estadísticas más de lo estrictamente necesario (una vez al mes o menos) y, cuando las mires, si estas no se ajustan a tus expectativas no te lo tomes como el fin del mundo. Busca soluciones para mejorar lo presente y centra tu energía en ejecutar tu plan de la mejor manera posible para que así sea.

No dejes que tu estado de ánimo y tu productividad se vean afectados por los fríos datos y por una conducta obsesiva.

Protege tu estado de ánimo mirando las estadísticas sólo cuando sea necesario y promueve tu productividad dedicando tu tiempo y centrando tus energías a trabajar en lo importante y, con ello, los resultados del próximo mes te sonreirán cuando los vayas a consultar, y si no lo hacen no es para tanto, ya lo harán el próximo mes.

2. Utilizar las Redes Sociales (a destiempo)

¿Cuántas veces al día utilizas las redes sociales? Y lo más serio: ¿Estas consultas están interrumpiendo tu flujo de trabajo?

Me explico. No hay nada de malo en que demos uso a las redes sociales, para eso están. Lo malo es cuando lo hacemos a destiempo, es decir, cuando no toca.

¿Cuando toca? Cuando nosotros lo hayamos decidido.

Muchas personas, yo mismo en incontable número de ocasiones, de una forma casi involuntaria, consultan sus perfiles sociales para ver si han recibido algún mensaje nuevo o para saber qué tal ha sido recibida por la comunidad alguna de sus publicaciones. “A ver cuántos ‘me gusta’, RTs, comentarios, …”. “Sólo será un momento de nada”, nos decimos.

La realidad: nos metemos en Twitter, miramos esto, miramos lo otro, clicamos este enlace, leemos esto, respondemos esto otro. “Vaya, ya han pasado 10 minutos. ¿Y ahora? Bueno, ya que estoy miro Facebook” (u otra red social en la que tengamos presencia).

El resultado: ahora tenemos menos tiempo disponible para dedicarlo a lo importante (lo que nos hace avanzar), perdemos el hilo de lo que estábamos haciendo y, además, se ha formado una resistencia que hace que sea más dificultoso regresar al trabajo. En pocas palabras: nuestra productividad se resiente.

Sí, lo sé, es muy difícil resistirse y, como digo, la mayoría de veces lo hacemos casi sin darnos cuenta. De ahí que sea un hábito, malo en este caso. Pero hemos de tratar de evitarlo y cambiarlo por una conducta más sana y productiva.

El buen hábito: Planifica el uso que vas a hacer de las redes sociales y cumple con el plan.

Decide cuando vas a utilizar cada red social, el uso que vas a hacer de éstas y durante cuanto tiempo. Cuando te encuentres consultando las redes sociales a destiempo ciérralas y regresa a lo que estabas haciendo: trabajar en lo importante, lo que te hace avanzar de verdad. Hazlo tantas veces como sea necesario. Cada vez serán menos las veces que utilizarás a destiempo las redes sociales.

Accede y utiliza las redes sociales cuando toca, cuando tú hayas decidido previamente hacerlo. Y si pueden ser pocas veces mejor que muchas.

3. Navegar por la Red en Busca de Información (no útil en el momento)

Leer blogs y consultar otras páginas es importante.

  • Nos permite estar al tanto de lo que hacen otros bloggers de nuestro nicho y de otros nichos en los que estamos interesados.
  • Nos permite estar informados, conocer las novedades y temas de actualidad en nuestra industria.
  • Nos permite generar nuevas ideas para nuestro blog y para completar nuestro conocimiento sobre el tema que vamos a tratar.
  • Y no menos importante, nos inspira y motiva a seguir adelante.

Sí, todo esto es muy bonito. El problema surge cuando navegamos por la red sin un objetivo claro.  Saltamos de un blog a otro, de un contenido a otro, y nos decimos a nosotros mismos que es información útil, no es tiempo perdido.

Después de un buen rato navegando por la red sin rumbo, lo único que conseguimos es una cabeza llena de informaciones de dudosa utilidad, menos tiempo, menos concentración y menos energía para seguir trabajando.

Todo cuanto hacemos implica un coste en tiempo y energía por nuestra parte. Por ello, en vez de navegar cuando no toca y absorbiendo informaciones de dudosa utilidad para nuestro objetivo inmediato, hemos de tomar el control de la situación.

El buen hábito: Navega en busca de información con un objetivo claro y hazlo en el momento que tú decidas durante un tiempo determinado.

Hemos de ser más prácticos. ¿Cuál es tu objetivo actual? Busca información que te ayude a conseguir este objetivo concreto, y no otros. Cuando termines con este objetivo ya buscarás información para el siguiente, pero no ahora.

¿Cuándo buscar información? En el momento del día que tú hayas decidido previamente. No interrumpas tu flujo de trabajo por navegar por internet cuando no toca.

¿Por cuánto tiempo? Durante el tiempo que te marques. Utiliza un temporizador como éste para estar al tanto cuando el tiempo se termine, y ser así más consciente del tiempo que llevas navegando.

Lectura relacionada: Yonkis de la Información

4. Compararte con Otros Bloggers (con mejores o peores resultados)

Según dice el refrán, las comparaciones son odiosas, pero no sólo eso sino que también son destructivas.

Es inevitable mirar a otros. El problema aparece cuando comparamos nuestros resultados con los de otros y valoramos el estado de nuestra situación y progreso en atención a esa comparación.

Tanto si te comparas con alguien que obtiene mejores resultados que tú como si lo haces con alguien que obtiene peores resultados, te estás haciendo un flaco favor. ¿Por qué? Porqué no es una comparación justa (no es una comparación entre equivalentes) y por lo tanto te llevará a conclusiones incorrectas.

  • Si el otro obtiene mejores resultados que tú puedes pensar que lo estás haciendo mal, que no das la talla. Quieres atraparlo como sea, quieres ponerte a su nivel, pero no puedes. Estás siendo injusto contigo mismo, tú no eres él o ella, vuestros caminos son distintos, no son equivalentes. Te estás dejando ahogar por el éxito ajeno.
  • Si el otro obtiene peores resultados que tú puedes pensar que lo estás haciendo bien, que eres bueno y que tú ya sabes lo suficiente. Te conformas con tu progreso pues estás “por encima” de muchos otros. La desidia y la complacencia se van apoderando de ti sin darte cuenta, y tu progreso se resentirá.

El buen hábito: No te compares con otros, compárate contigo mismo. Que sean tus resultados los que te guíen, no los de los demás.

Nunca mires abajo, mira siempre al frente para avanzar con paso firme, y si miras arriba, a las estrellas, que sea para iluminarte y no para perderte en ellas. Es decir: observa y estudia a quien admiras para aprender e inspirarte pero no te ahogues en su éxito haciendo comparaciones injustas.

5. Tener la Piel Demasiado Sensible (a las críticas, faltas de respeto y demás)

Si vas a tener una presencia activa en internet, y con aspiraciones a que tu marca crezca, vas a tener que endurecerte la piel, para que no te lastimen los dardos que te lanzarán algunos, y ten por seguro que lo harán.

No importa de qué hables ni el tono con el que lo hagas, SIEMPRE encontrarás gente dispuesta a hacerte pasar un mal rato. Es inevitable. Por suerte, son los menos. La mayoría de personas agradecerán que inviertas tu tiempo, dinero y esfuerzo en compartir con ellos tu saber y experiencia para su provecho.

Críticas malintencionadas, faltas de respeto e incluso amenazas. Esto y más es lo que puedes esperar de algunas personas que parecen disfrutar con el dolor ajeno. Nada nuevo, Internet no es más que un reflejo virtual del mundo físico. Los agentes que operan en ambos mundos son los mismos, con la única diferencia de que en internet se sirven del anonimato y de la distancia como escudo infalible, por lo que atacan sin miedo.

Ignorancia, mala educación, cobardía, maldad, llámalo como quieras. De eso encontrarás siempre allí a donde vayas. Es ley de vida. Pero NO puedes dejar que esto afecte a tu estado de ánimo, y mucho menos a tu determinación de avanzar hacia la consecución de tus sueños.

El problema es cuando uno tiene la piel demasiado fina. En ese caso los dardos hieren, y a más fina sea la piel más profunda será la herida. Y ya te puedes imaginar lo que sucede cuando hay muchas heridas profundas: la persona se desangra y muere. En otras palabras, se deprime y termina por abandonar o, lo que es lo mismo, se conforma con vivir en la mediocridad por miedo al qué dirán.

El buen hábito: No hagas caso a las críticas destructivas ni a los desaires. Acostúmbrate a recibirlos pero no les des importancia.

Se dice que aquello en lo que nos centramos se expande. No dejes que lo negativo se expanda en ti. En vez de ello, centra tu atención en lo bueno: el mundo necesita de tu contribución y la gente así lo agradecerá. No prives al mundo de ella por la actitud contraria de unos pocos.

Lectura relacionada: Cómo Lidiar con las Críticas

Nadie Es Perfecto

Este artículo lo he escrito tanto para ti como para mí (como suele ser habitual).

Yo mismo he tenido estos malos hábitos en algún momento de mi camino como blogger y, de hecho, todavía a día de hoy sigo lidiando con todos ellos en mayor o menor medida:

En ocasiones sigo mirando demasiado algunas estadísticas (ahora sobre todo YouTube y Amazon); sigo utilizando las redes sociales a destiempo; sigo navegando por la Red en busca de informaciones de dudosa utilidad; sigo comparándome con otros bloggers y sí, a veces me he sentido algo abrumado por el éxito ajeno; y como no, también sigo siendo sensible a las críticas y a las faltas de respeto.

PERO cada vez menos. Cada día que pasa soy más consciente de la importancia de ciertos hábitos para progresar en la vida, y así trato de implantarlos en la mía. Nadie es perfecto y seguramente siempre quedarán residuos en nosotros de esos malos hábitos. Lo importante es que con el tiempo estos vayan a menos y los buenos hábitos a más.

Somos criaturas de hábito. Los hábitos crean nuestro destino. El éxito es predecible, sólo hay que observar los hábitos que uno tiene. Observa tus hábitos y decide cuáles sirven a tu propósito y cuáles no. Quédate con los buenos, desecha los malos.

Y ahora dime: ¿Qué otros malos hábitos de bloggers conoces de primera mano? ¿Cómo lo haces tú para lidiar con ellos? Comparte tu respuesta debajo en los comentarios. Gracias.

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